En pocas horas, todos y cada uno a su manera, intentará salir de Egipto… Que el “yo” interior y “esencial” que llevamos dentro,...

 

En pocas horas, todos y cada uno a su manera, intentará salir de Egipto…
Que el “yo” interior y “esencial” que llevamos dentro, logre salir de su exilio y expresarse.
Que podamos manifestar con palabras y actos nuestras emociones.
Que el “qué dirán” ya no nos condicione.
Que logremos liberarnos de nuestros miedos y temores, normalmente productos de nuestra imaginación.
Que no temamos a las diez plagas, si el camino propio y la vocación lo exigen.
Que nos animemos a soñar con un mundo sin ataduras, donde el espíritu prevalezca sobre los límites físicos y materiales.
Que nos atrevamos a salir al desierto, si ese camino nos conduce a nuestro Monte de Sinaí y a nuestra Tierra Prometida.
Y que por fin tomemos conciencia de que si mi prójimo continúa en Egipto, algo de mí también continúa esclavo junto a él.
Porque la salida y la liberación son personales, pero de nada valen si soy incapaz de extenderle una mano a mi hermano para que también deje atrás a su propio Faraón.
¡PESAJ KASHER VESAMEJ!

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