Parashát VAIETZE Parashát VAIETZE
B”H Shabat: Viernes  24 de Noviembre, 2017 – 7 de Kislev, 5778 Encendido de velas de Shabat: 19:30 Hs. Finalización del Shabat: 20:33 Hs.... Parashát VAIETZE

B”H

Shabat: Viernes  24 de Noviembre, 2017 – 7 de Kislev, 5778

Encendido de velas de Shabat: 19:30 Hs.

Finalización del Shabat: 20:33 Hs.

Lectura semanal de Torá: Parashát VAIETZE

Si deseas comunicarte por mail, ya sea para acercar alguna inquietud, consulta o bien hablar personalmente, escribe a: culto@amialaplata.org.ar

“Nuestras plegarias son respondidas no cuando nos es otorgado lo que pedimos, sino cuando se nos desafía a ser lo que podemos ser” Morris Adler

El artículo de la semana:

Rab. Polacoff: https://www.youtube.com/watch?v=7HWQYJttQP8&feature=youtu.be

Mantengámonos informado:

http://www.radiojai.com.ar/online/

http://www.itongadol.com.ar/index.html

Materiales sobre Shoah (Holocausto)

Página web de Yad Vashem: http://www.yadvashem.org/yv/es/

Página web de Interpelados: http://shoa-interpelados.amia.org.ar/

Sección de lectura semanal de la Torá: Parashat Vaietzé

Esta parashá contiene las siguientes temáticas:

En camino a Jarán Iaacov tuvo una ensoñación (conocido como “sulam Iaacov”) donde apareció la Revelación Divina. Ese lugar será llamado Bet El.

El trato con Labán, su tío, para obtener como esposa a Rajel. Sin embargo, primeramente se le designó la hermana mayor, Leá. Para ello debió trabajar siete años por cada una de ellas. (Iaacov fue engañado por su suegro Labán al entregarle primero la hija mayor, Lea, sin haberle aclarado que así debía procederse en la familia).

Cada una de ellas tenía una sirvienta personal. Con cada una de ellas finalmente tendrá hijos. Luego del nacimiento de muchos de sus hijos, finalmente Rajel, su amada, puede tener un hijo que se llamó Iosef. Labán vuelve a “negociar” exigiéndole un nuevo trato laboral y económico con Iaacov.

Reflexionando con los nuestros

“Iaacov quería a Rajel, y dijo (a Labán, su suegro): Trabajaré para ti siete años, por tu hija menor, Rajel. Labán respondió: Mejor es que te la dé a i y no se la dé a otro. Quédate conmigo” (Bereshit 29:18-19)

Nuestro tercer patriarca, Iaacov, siempre fue claro y conciso al expresarse. Nada ha ocultado, pues seguramente luego del episodio vivido años atrás con su hermano y su padre, la lección había sido más que aprendida.

Sin embargo, el relato de nuestra Torá nos volverá a descubrir las debilidades de los hombres, en este caso personificado por el propio Labán, quien curiosamente su nombre denota lo contrario a lo actuado (Labán significa blanco). Fue éste quien terminó engañándolo a Iaacov reiteradas veces, aprovechándose de la simpleza de Iaacov, aún a costas de empañar el vínculo entre sus propias hijas, Leá y Rajel.

Cuánto amor poseía Iaacov, ofreciendo todo tipo de conducta y actitud en aras de estar cerca de su amada, de mantener su integridad y de continuar las enseñanzas de su abuelo Abraham, y de su padre Itzjak.

¿Cuánto vale hoy nuestra palabra? ¿Cuánto ofrecemos de nosotros mismos para lograr un objetivo sincero, sin empañarlo con intereses y bajezas innecesarias?

Sin duda alguna, una enseñanza sublime que nos sigue clamando por nuestro cotidiano vivir…

De nuestros Sabios

“En el tratado de Nedarim, el Talmud nos cuenta que cuando Rabí Akivá se casó con Rajel, su suegro – Calva Sabúa – la desheredó, y en consecuencia ellos vivieron en tal pobreza que ni siquiera tenían colchones para dormir, debiendo dormir sobre paja. Un día, Rabí Akivá le dijo a su mujer: “Si pudiese, te regalaría una joya con el dibujo de Ierushalaim”. Después de esto, Eliahu Hanaví (el profeta Eliahu), se presentó en la casa de Rabí Akivá como si fuera un hombre pobre y les pidió que le den un poco de paja, ya que su esposa había dado a luz y él no tenía sobre qué recostarla. Cuando ese pobre se retiró, Rabí Akivá le dijo a su esposa: “Hay gente que no tiene ni paja donde dormir”. Aquí, Eliahu Hanaví se le apareció a Rabí Akivá para que no sufriera por no poder comprarle un regalo a su esposa Rajel.Pero además, esta historia nos muestra que uno de los puntos esenciales que llevaron a Rabí Akivá a ser tan grande fue su sano conformismo. Él tampoco buscó obtener riquezas para sí mismo, sino solamente “pan para comer y ropa para vestir”, pues eso incluye todo lo que la persona verdaderamente necesita”.

Plegaria de Sanación

Elo-heinu veElo-hei Avoteinu veImoteinu, Ds nuestro y de nuestros patriarcas y matriarcas, Ds Eterno y Misericordioso, rezamos por el restablecimiento de …………………… quien ahora se encuentra atravesando un momento de dolencia y angustia. Concédele renovadas fuerzas y confianza, vigor y esperanza. Otorga sabiduría y habilidad suficientes a aquellos que se encuentran ayudando su curación de cuerpo y de alma. Ilumina a todos aquellos que comparten la ansiedad y sensibilidad del ser querido para que se unan con energías y amor pleno. Inspíralos con valor y con fe y concede Tu Luz Eterna y Tu Bendición de bienestar y de paz interior. Amén.

 “Recordá siempre que no hay obstáculo que el ser humano no esté preparado para sortear”