Parasha Toldot Parasha Toldot
B”H   Viernes de 13 de Noviembre, 2015 – 1° de Kislev, 5776 Encendido de velas de Shabat: 19:15 Hs. Finalización del Shabat: 20:16... Parasha Toldot

B”H

 

Viernes de 13 de Noviembre, 2015 – 1° de Kislev, 5776

Encendido de velas de Shabat: 19:15 Hs.

Finalización del Shabat: 20:16 Hs.
Lectura semanal de Torá (Pentateuco): Parashá Toldot, Bereshit (Génesis) cap.25

 

MAZAL TOV a Fede y la familia Litmanovich

 

JUEVES 22, 20:30 HS. Continuamos las reuniones de estudio y profundización sobre Judaísmo preparando la celebración de Bar y Bat Mitzvá para adultos.

 

Si deseas comunicarte por mail, ya sea para acercar alguna inquietud, consulta o bien hablar personalmente, escribe a: culto@amialaplata.org.ar

 

 

Parasha Toldot

 

Principales ejes

Esta parashá contiene las siguientes temáticas:

 

Itzjak se casa con Rivka. Luego de veinte años sin poder tener hijos, sus plegarias son respondidas y Rivka concibe. El embarazo es difícil, ya que “los niños se pelean dentro suyo”; Ds le dice que tiene “dos naciones en su vientre”, y que su hijo menor prevalecerá por sobre el mayor.

Esav sale primero. Iaacov nace tomando el talón de Esav. Esav crece para ser un “cazador, un hombre del campo”; Iaacov es un “hombre completo”, pastor, un habitante de las tiendas del estudio. Desde el texto, Itzjak prefiere a Esav, mientras que Rivka a Iaacov. Volviendo cansado y hambriento del campo luego del día de caza, Esav vende a Iaacov los méritos que le corresponden como primogénito por un guiso de lentejas rojas.

Itzjak se pone anciano e impedido de la visión, y expresa su deseo de bendecir a Esav antes de su muerte. Mientras Esav sale a cazar para preparar la comida preferida de su padre, Rivka viste a Iaacov con la ropa de Esav, cubre sus brazos con piel de cabra para simular a su velludo hermano, prepara un plato similar y envía a Iaacov hacia su padre. Luego de varios cuestionamientos, finalmente Iaacov recibe la bendición de su padre para tener “el rocío del cielo y lo mejor de la tierra” y para gobernar a su hermano. Cuando Esav vuelve y se da cuenta del engaño, todo lo que Itzjak puede hacer por su hijo es predecir que vivirá por su espada y que, cuando Iaacov descienda, Esav subirá. Esto enfurece en sobremanera a Esav. Iaacov deja su casa hacia Jarán para escaparse de la ira de Esav y para encontrar una esposa en la familia del hermano de su madre, Laban. Esav se casa con una tercera mujer, Majlat, la hija de Ishmael.

 

Reflexionando con los nuestros

 

La verdad y la mentira

El texto: A raíz de que Rivká se entera que la bendición de Itzjak será dada a Esav, hace cómplice a su hijo predilecto, Iaacov, diciéndole que se haga pasar por su hermano y así recibir él esa bendición de la continuidad en el pueblo. Iaacov la cuestiona aunque su madre, Rivká, se impone y dice que será ella quien cargue por esa responsabilidad

El momento más tensionante: Iaacov y su padre, Itzjak. Iaacov haciendo todo lo posible para no decir que él no es Esav y, de esta manera, no ser cómplice del engaño propuesto por su madre. La Torá relata, entonces, con suma tensión y suspenso, un ida y vuelta de preguntas y respuestas que promueve Itzjak, preguntándole a Iaacov, o quizás probándolo, para que muestre sus cualidades elevadas que lo harían merecedor de esa bendición patriarcal.

Las preguntas que surgen de inmediato: ¿Por qué hizo esto Rivká? ¿Por qué mejor no lo enfrentó a su marido, Itzjak, y abrió un diálogo sincero con él? ¿Acaso Itzjak, más allá de su vejez y discapacidad visual, no se dio cuenta quién de sus hijos era en verdad?

Un engaño, otro engaño; una mentira, otra mentira…

¿Cómo lo hubiesen resuelto ustedes?

 

La sabiduría de nuestro pueblo

 

El propósito del pacto entre los dos hermanos (por vender la bendición) es la perpetuación de la herencia espiritual de Abraham y su difusión a gran escala. Para Iaacov, el primogénito es aquel que debe ante todo asegurar la conservación de las tradiciones familiares y asumir, por lo tanto, la sucesión espiritual del fundador de la familia. Para Esav, esta tarea es una carga insoportable, pues implica una dedicación tal que el individuo se ve obligado constantemente a frenar sus inclinaciones naturales e incluso a sacrificarlas. Y, lo que cuenta, para él, no es el trabajo perseverante que sólo da resultados a largo plazo, después de la muerte, sino el placer inmediato, el bienestar físico del momento. ¿De qué podría servirle entonces una primogenitura que, más que un derecho, es un deber? Un simple bocado de pan, un sabroso plato de lentejas le resultan infinitamente más valiosos que todas aquellas lucubraciones incomprensibles para él.

En cuanto a Jacob, el hecho de que Esav acepte vender su primogenitura no hace más que confirmarle lo que sospechaba desde hacía ya mucho tiempo: Que Esav sentía un desprecio total por este privilegio. Por otra parte, no se trata aquí en absoluto de la renuncia a una herencia material. Más adelante se ve cómo Esav va a adquirir una fortuna considerable, convirtiéndose así en un hombre rico y poderoso. En cambio, los bienes que Iaacov consiga no le vendrán por herencia sino que serán el producto de su trabajo intenso y tenaz en casa de Labán.” (S. R. Hirsch).